miércoles, abril 23, 2008

La "derecha" y la "izquierda"; whatever that means!

Las autodenominadas “derecha” e “izquierda” en México, que se disputan el control del poder, día con día muestran más su realidad acerca del fondo de lo que presuntamente defienden y promueven. Si como se comentó en la ocasión anterior, la derecha representa el conservadurismo, y la izquierda el liberalismo, entonces las posiciones de los partidos actualmente, en realidad todos se encuentran en el conservadurismo, con diversos niveles cada uno. Me explico:

El Partido Acción Nacional, partido en el poder Ejecutivo Federal, desde 2000 con Vicente Fox Quesada y en 2006 con Felipe Calderón Hinojosa, ha buscado promover determinados cambios en el ámbito estructural del marco jurídico. Sin embargo, pocas modificaciones de Ley de fondo han sido propuestas y muchas menos aprobadas por el Congreso. Incluso, la reforma fiscal en 2007 y la ahora iniciativa de reforma energética, quedan muy lejos de las expectativas de modificación estructural que se pensaba se propondrían y muy por debajo de subsanar las necesidades de la Nación mexicana en ambos rubros. Por ende, la expectativa de la siguiente reforma, la laboral, no es muy positiva en estos momentos.

Habrá quien pueda disputar estos argumentos señalando que los logros a la fecha (modificaciones también en las áreas financieras, y la legislación del ISSSTE, entre otras) son realmente cambio posibles que se han obtenido, sacrificando otras ideas de cambio; se puede decir, que es lo que se pudo lograr dada la estratificación del Congreso de la Unión (división partidista).

Pero, ¿no hace falta más? ¿No debería reconocerse que están limitadas las iniciativas a determinados cambios menores?, el escenario real es mucho más complejo y requiere de cambios más radicales, y el liderazgo natural del Ejecutivo Federal no necesariamente parece ejercerse. Por ende, y aunado a la característica fundamental del PAN de ser un partido conservador en el ámbito social (materia de homosexualismo, aborto, eutanasia, etc.), se torna como un partido conservador “Light” por calificarlo de algún modo.

El Partido de la Revolución Democrática, un partido netamente conservador incluso hasta radical. Sus posición de mantener estatus quo, de no proponer sino destruir, de a veces reconocer que las cosas no marchan bien, pero negarse a modificar los marcos jurídicos fundamentados en argumentos simplistas y falaces, como el hecho de argumentar una privatización de la paraestatal PEMEX, cuando solo se plantean modificaciones de asociación menor (en un ámbito mercantil, una Sociedad Anónima sin esta posibilidad no tendría viabilidad de existir ni competir…. ¿por qué lo va a tener otra empresa, aunque sea de gobierno?

Un PRD que se sostiene de mentiras, corruptelas y recibe a cuanto hombre y mujer señalados como corruptos en otros partidos, principalmente el Partido Revolucionario Institucional. Un partido que permite a gente como Rene Bejarano (ya expulsado pero como buena eminencia gris, sigue tras bambalinas), Arturo Núñez, Carlos Imaz, Porfirio Muñoz Ledo, entre otros ilustres que han quedado mal con la política mexicana; bueno, hasta el ridículo de tener ciertas alianzas con Manuel Bartlett Díaz, quien en 1988 apagara el sistema y le robara la presidencia de la República a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, líder moral del partido (que poca memoria tenemos, ¿no?) En fin, un PRD que busca mantener el estatus, pues como decían “vivir fuera del presupuesto, es vivir en el error”. Finalmente, un partido conservador, radical, del poder por el poder.

Un Partido Revolucionario Institucional que se siente exento a las críticas de la derecha y la izquierda y se busca ubicar al centro. Sin embargo, independientemente de dónde se ubique, continúa siendo señalado y recordado como originador principal de la sumisión económica en que vive este País. En ocasiones se habla de un nuevo PRI con gente como Enrique Peña Nieto (potencial candidato a la Presidencia de la República en 2012), pero que postula a la vez a la misma gente como en 2006 a Roberto Madrazo Pintado, quien ha venido a menos políticamente después de tanto “quemón”. Postula y lleva al poder a gente como el gobernador de Puebla, Mario Marín, que quedo en ridículo nacional por sus lazos con pederastas, pero exento de delito que perseguir respecto a la propia pederastía. Postula y tiene entre sí a miembros tan distinguidos como Arturo Montiel Rojas, exgobernador del Estado de México y señalado por actos de corrupción. En fin, una lista mucho más larga, que empaña por supuesto, a los posibles hombres que renovarían al partido, pues sus intercesores en el poder ahora, diputados y senadores, se posicionan como oportunistas, más que promotores del desarrollo nacional.

Ya no digamos a nivel local en Ciudad Juárez, donde un trienio anterior se llevó a cabo una serie de atropellos financieros, quizá los más absurdos de la historia de la ciudad; donde el populismo es lo único que reinaba, donde el “aparecer en la foto” era la única cosa importante, donde el control financiero, donde la precaución y aprovechamiento de una época de expansión económica, no significaba nada para actuar en consecuencia. Donde lo expuesto por la magnífica película mexicana “La Ley de Herodes” se ejemplificó al darle una Dirección General de Comercio a un individuo, por demás ignorante, que antes despachaba en el terreno destinado a tiradero de basura municipal… vamos, ¡la Revolución si hace justicia! Solo hay que imaginar si esto ocurre en un Municipio grande, observado y competido, que no ocurre en los cerca de 2 mil municipios de esta Nación.

Por ello, si bien no buscan “conservar” literalmente, si pretenden recuperar y al parecer para mal, un poder que tuvo durante 70 años y que al menos de 1968 a 1994, se dedicó a destruir a la Nación con ataques a la población (¿1968?), ataques a la economía (José López Portillo, Miguel De la Madrid, Carlos Salinas De Gortari), ataques a la moral (firma de componendas políticas con sindicatos como el de Petróleos Mexicanos, Luz y Fuerza del Centro, Comisión Federal de Electricidad, Instituto Mexicano del Seguro Social, Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, entre otros), ataques a la inteligencia (permitir que gente como Elba Esther Gordillo encabece al sistema educativo y entorpezca el conocimiento), etc. Un PRI conservador de huesos, de corrupción y de mediocridad.

Al final, tres partidos (por no citar a los pequeños partidos, que son más bien pequeños negocios de sus “propietarios”), que no aportan al debate intelectual. Que presumen de cualidades que no tienen por su falta de integridad y que terminan caracterizándose por se simplemente conservadores. Que estructuran una discusión sobre la izquierda a favor de los pobres y por ende es “buena” según ellos; una derecha que no define a favor de quién está ni define para qué existe. Al final, tres partidos conservadores, que dan soporte a que la noción y conceptualización del Estado Nación mexicano, cada día se vea mermado y vaya siendo necesario repensar si es el medio idóneo para nuestra Sociedad, o de plano se busca otra alternativa.

No termino sin comentar que es cierto, probable y verificable, que cada partido llegue a sumar gente positiva, con su demarcada ideología, pero que verdaderamente pretenda algo positivo para el País. Conozco a algunos, pero para acceder al poder, también he visto las “facturas” que han tenido que “firmar y pagar”, y por ende su calidad personal no figura en el escenario general de su partido. Ojala esta gente positiva pudiera tener el valor de enfrentar las necesidades de cambio, liberalizarse y hacer algo bueno para el País, pues si bien es un pueblo noble, individualista y no bélico, la opresión cansa… y espero que no estemos cerca del límite, pues de nuevo una guerra civil, no nos ayudaría en mucho.

domingo, abril 13, 2008

Introducción

Hace mucho tengo este acceso, pero no lo uso realmente. Creo que es hora de tratar de darle un mejor uso. Mi nombre es Alejandro Sandoval Murillo y vivo en Ciudad Juárez, Chihuahua, México. Hoy en día me encuentro ejerciendo algunos proyectos propios y otros de organismos, profesionales y empresariales, en los que participo. Estos proyectos, obviamente, me han llevado a tomar posturas precisas sobre el aspecto ideológico que los revisten.


As
í las cosas, he tenido pensado últimamente sobre la discusión de antaño entre el liberalismo y el conservadurismo. Incluso, al grado de iniciar un proceso para conocer la ideología de la gente con quien y para quien se realizan estos proyectos. Asimismo, ejercicios que apoyen mi postura ideológica promoviéndola. Para ello, he empezado a usa herramientas como la encuesta que recientemente publicara el Dr. Isaac Katz, economista del Instituto Tecnológico Autónomo de México, sobre la pregunta “¿Qué tan Liberal es Usted?”. Mi objetivo de su empleo, es saber si lo que se promueve con los proyectos es ideológicamente equiparable a los objetivos y medios para solventar necesidades de la gente a quien están destinados.

Por lo anterior, iniciaré el uso del blog, para exponer estos hallazgos, exponer mi parecer y proponer cambios si es que son, desde mi óptica, requeridos. A su vez, y no desistiré en ello, trataré de opinar en base a esta óptica ideológica, acerca de los temas de relevancia global, nacional, estatal o municipal, que nos aquejen en razón de su impacto económico, social e incluso político.

Sin embargo, antes quiero exponer mi parecer sobre otra manera de llamar a esa discusión de antaño, que yo denomino liberalismo contra conservadurismo y otros la llaman izquierda contra derecha. En principio, si creo que es prácticamente imposible concebir a un ser humano absoluto en uno de los dos extremos. Esto por que ese mismo ser humano variara su opinión con el simple pasar del tiempo y de las experiencias propias o de terceros de las que tenga conocimiento.

Por otra parte, entrando en discusión, lo que hoy denominan izquierda y derecha, creo que dista mucho de lo que fueron cuando empezaron a ser llamadas así estas ideologías, y por ende, distan mucho hoy la izquierda del liberalismo, así como la derecha del conservadurismo.

Es importante destacar, al final, que esto es un espacio de opinión personal, y contrario a mi costumbre aprendida en la universidad, escribo en primera persona y fundamentado en mis conocimientos, experiencias y objetivos.

Yo entiendo que las denominaciones “izquierda” y “derecha” nacen después de la Toma de la Bastilla al inicio de la Revolución Francesa en 1789. El resultado de dicha revolución fue eliminar la monarquía (absoluta) e instaurar la República, como en cierta medida lo expusiera Platón en la antigua Grecia. Creo que en muy buena medida, independientemente de las ambiciones humanitarias, artísticas, sociales y políticas (entre otros) que llevaron a realizar la Revolución Francesa, el motor principal fue modificar las bases económicas de un sistema monárquico sino feudal.

Al instalarse la Asamblea Nacional en Francia, se invito a participar a quienes favorecían a la monarquía (al clero y la nobleza). Así las cosas, dicho grupo se sentó del lado “derecho” del Presidente de la Asamblea, y quienes promovieron los cambios, la Revolución en sí mismo, se sentaron del lado “izquierdo”. Así las cosas, se reconoció a la “derecha” apegada a la ideología conservadora (de derechos, poderes, costumbres, etc.) y a la “izquierda” apegada a la ideología liberal (respecto a dichos elementos y su postura ante los cambios).

Entonces, en origen se podría decir que los “conservadores” o “de derecha” son las personas que pretenden mantener el estatus quo de las cosas, el tradicionalismo, el temor al cambio, el proteccionismo, los valores familiares y religiosos tradicionales, etc.

Entonces, los “liberales” o “de izquierda” son las personas que está de acuerdo con las libertades civiles (respecto la ente de poder, llámese monarquía o Estado), mínimo gobierno, democracia parlamentaria, búsqueda del cambio, quebrantamiento del estatus quo, individualismo, igualdad, el límite de la acción es la libertad de otro individuo, respeto a la propiedad privada, apertura económica, etc.

Como resultado, vemos que hoy en día, quien se hace llamar de derecha o quien se hace llamar de izquierda, no necesariamente lo son. Al menos, desde la óptica del nacimiento de los conceptos allá en la época de la Revolución Francesa.

Por ende, y aún cuando se han ido modificando las características para cada concepto, por qué no llamar las cosas por su nombre y entonces verificar ¿qué tan liberales o conservadores somos?, respecto a diversos temas de relevancia en el contexto de nuestras vidas.

Ahondaremos en ello en futuras exposiciones.